Acerca del ISMA
Nuestra institución
El Instituto Stella Maris Adoratrices es una institución educativa católica con más de 110 años de historia en la ciudad de Mar del Plata. Fundado en 1912 por las Hermanas Adoratrices, nació del sueño de una comunidad que creyó en la educación como camino de transformación y esperanza.
Hoy, el ISMA es mucho más que un colegio. Es una comunidad viva donde familias, docentes y alumnos comparten un proyecto educativo fundado en valores cristianos, la pedagogía ignaciana y el carisma propio de las Adoratrices: el amor a Jesús Eucaristía como centro de toda la vida.
Ofrecemos una propuesta educativa integral que abarca desde el Maternal hasta el Secundario, acompañando cada etapa del crecimiento con excelencia académica, formación en valores y una mirada atenta a la persona en su totalidad. Nuestros programas se complementan con el MAJ, el EPA y una activa vida pastoral y comunitaria que enriquece la experiencia de cada alumno.
Ser parte del ISMA es pertenecer a una historia que trasciende generaciones, una comunidad que educa con el corazón y forma personas comprometidas con su fe, su entorno y su tiempo.
No te desalientes nunca, porque tú no has de hacer las cosas sino Jesús y la virgen por tu medio.
Padre José María Bustamante s.j.
Brindar una educación integral, personalizada y abierta a la trascendencia, que promueva el desarrollo armónico de cada estudiante en sus dimensiones intelectual, humana, espiritual, afectiva y social. Inspirados en los valores del Evangelio y en el carisma adoratriz, acompañamos a niños y jóvenes en la construcción de su proyecto de vida, favoreciendo el crecimiento de personas libres, responsables, solidarias y comprometidas con el bien común.
Nuestra propuesta educativa se fundamenta en el Paradigma Pedagógico Ignaciano, que orienta los procesos de enseñanza y aprendizaje desde la reflexión, la experiencia y la acción transformadora. Buscamos que cada alumno sea protagonista de su formación, desarrollando una mirada crítica de la realidad, capacidad de discernimiento y una actitud de servicio hacia los demás.
Como síntesis entre Fe y Vida, educamos a la luz de Jesús Eucaristía, promoviendo una experiencia de encuentro con Dios que inspire valores, fortalezca vínculos fraternos y motive el compromiso con la construcción de una sociedad más justa, solidaria y esperanzadora.
Aspiramos a ser una Comunidad Educativa Adoratriz que se distinga por la excelencia académica, la formación integral de sus estudiantes y la calidad de los vínculos que construye. Queremos ser un espacio de encuentro, diálogo y crecimiento, donde cada persona se sienta valorada, acompañada y motivada a desarrollar plenamente sus talentos.
Nos proponemos educar con una mirada innovadora, abierta a los desafíos de nuestro tiempo, incorporando nuevas formas de enseñar y aprender que favorezcan el pensamiento crítico, la creatividad y el compromiso con la realidad. Inspirados en los valores del Evangelio y el carisma adoratriz, buscamos formar personas solidarias, responsables y comprometidas con la transformación positiva de la sociedad.
Como comunidad, trabajamos para ser un referente educativo que integra fe, conocimiento y servicio, promoviendo una educación de calidad que prepare a nuestros estudiantes para construir un futuro con sentido, esperanza y vocación de servicio.
Los valores que inspiran nuestra tarea educativa nacen del Evangelio y orientan cada una de nuestras acciones, relaciones y decisiones. Son el fundamento de la formación integral que ofrecemos y el camino para construir una comunidad comprometida con el bien común.
Caridad
La caridad es el corazón de la vida cristiana. Inspirados en el amor de Dios, buscamos vivir una actitud permanente de apertura, acogida y servicio hacia los demás. Reconocemos en cada persona una riqueza única y promovemos vínculos basados en la solidaridad, el respeto y la generosidad.
Creemos que compartir talentos, acompañar al prójimo y trabajar juntos por objetivos comunes fortalece nuestra comunidad y nos impulsa a afrontar los desafíos con optimismo, entusiasmo y esperanza.
Fortaleza
La fortaleza nos anima a perseverar frente a las dificultades y a valorar el esfuerzo como camino de crecimiento personal. Nos ayuda a desarrollar la voluntad necesaria para alcanzar nuestras metas, superar obstáculos y concretar nuestros proyectos.
Fomentamos en nuestros estudiantes la constancia, la responsabilidad y la confianza en sus capacidades, para que puedan desarrollar plenamente los talentos que Dios les ha regalado y ponerlos al servicio de los demás.
Templanza
La templanza nos enseña a vivir con equilibrio, respeto y armonía en comunidad. Promueve actitudes de cordialidad, empatía y cuidado hacia las personas y los bienes compartidos.
Valoramos el respeto por las normas de convivencia, el cuidado del entorno y la construcción de relaciones sanas que favorezcan el crecimiento de todos y el logro del bien común.
Libertad
Entendemos la libertad como un don de Dios que nos permite elegir el bien y orientar nuestras acciones hacia ideales auténticos. La verdadera libertad se ejerce junto a la responsabilidad, asumiendo las consecuencias de nuestras decisiones y compromisos.
Educamos para una libertad responsable, capaz de discernir, reflexionar y actuar con conciencia, construyendo una convivencia basada en el respeto, la responsabilidad y el compromiso con los demás.
Prudencia
La prudencia nos ayuda a actuar con sabiduría, discernimiento y rectitud. Se expresa en la capacidad de escuchar, dialogar y comprender diferentes puntos de vista con una actitud de respeto y tolerancia.
Promovemos una cultura del encuentro que favorezca el intercambio de ideas, la reflexión crítica y el crecimiento personal, reconociendo que el diálogo sincero enriquece a todos y fortalece la comunidad.
Justicia
La justicia nos impulsa a reconocer la dignidad de cada persona y a dar a cada uno lo que le corresponde. De ella nace la paz, entendida como una construcción cotidiana basada en el respeto, la comprensión y el compromiso mutuo.
Consideramos que los conflictos forman parte del crecimiento humano y comunitario. Por ello, promovemos el diálogo, la escucha y la búsqueda de soluciones pacíficas, construyendo relaciones más justas, fraternas y solidarias que contribuyan al desarrollo de una sociedad mejor.